La carrera, que cumple 30 años de trayectoria en la Universidad Católica de Temuco, refuerza su vínculo con el territorio a través de sus procesos formativos.
Con una fuerte presencia territorial y un sólido trabajo en red, la carrera de Trabajo Social de la Universidad Católica de Temuco dio inicio a su proceso de prácticas 2026, marcando un hito para sus estudiantes en formación. Actualmente, 156 de los 300 estudiantes de la carrera se encuentran realizando prácticas en distintos niveles, lo que representa más del 50% del total.
El jefe de carrera, Dennis Smythe, destacó la relevancia de este proceso dentro de la formación profesional. “Para nosotros es un hito, es el momento que damos la partida para quienes inician en la práctica inicial, es el último escalón para quienes están en la práctica profesional y la intermedia es un avance”, señaló.
Smythe también puso énfasis en el impacto que estas experiencias tienen en la región. Explicó que la carrera mantiene vínculos con más de 120 instituciones, tanto del ámbito público como de la sociedad civil, lo que permite a las y los estudiantes insertarse en diversos contextos y aportar directamente a las comunidades.
Un paso clave en la formación profesional
La ceremonia de inicio de prácticas se desarrolló en el Aula Magna del Campus San Francisco, donde participaron estudiantes, académicos, supervisores y familiares, quienes acompañaron este importante momento.
El director del Departamento de Trabajo Social, Luis Vivero Arriagada, valoró el significado de esta etapa. “Este es un momento importantísimo. Da cuenta de algo fundamental en nuestra profesión, que es la vinculación con la realidad, con las personas, con sus contextos y sus familias”, indicó.
Además, destacó la importancia de llevar los conocimientos teóricos a contextos reales. “Aquí los estudiantes tienen la posibilidad de leer la realidad con marcos teóricos y, desde ahí, aportar en las transformaciones sociales que se necesitan”, agregó.
La jornada también estuvo marcada por la emoción de las familias. María Isabel Huenchuñir, madre de una estudiante, expresó su orgullo por este logro: “Estoy feliz como mamá, muy orgullosa de ella. Se han abierto muchas oportunidades para trabajar haciendo ayudantías y otras cosas, así que estamos muy contentos como familia de acompañarla en el comienzo de sus prácticas”.
El Aula Magna se mantuvo completamente llena durante la actividad, con una alta asistencia de familiares que acompañaron a las y los estudiantes, muchos de ellos con regalos y presentes para celebrar este nuevo paso. En la ceremonia se realizó la entrega de un cuaderno de campo que cada estudiante utilizará durante sus prácticas, junto con su credencial, elementos que simbolizan el inicio de esta etapa formativa en contacto directo con la realidad social.
